La bodega Barbeito, fundada por Mário Barbeito en 1946, es heredera de este legado histórico. Adquirió viñedos abandonados y apostó por almacenar estos vinos con el presentimiento de que su envejecimiento solo los mejoraría. Su hija Manuela, en la década de 1970, comenzó a sacar al mercado estas antiguas y prestigiosas añadas de reliquia. Ricardo Diogo Freitas, nieto del fundador y actual propietario, abandonó la venta de vino a granel centrándose exclusivamente en su propia producción embotellada. Hoy sigue elaborando vinos que podrán ser envejecidos durante décadas, una continuación atemporal y un verdadero homenaje a la obra iniciada por su abuelo.