Es en Jouy-lès-Reims, en el corazón de la pequeña montaña de Reims, Pierre y Philippe Aubry, descendientes de propietarios de viñedos desde 1790, donde empiezan una verdadera obra sobre la memoria de la Champagne, ya que deciden revivir cepas perdidas en el tiempo, a la vez que estilos de elaboración ancestrales.