Algunos proyectos exigen la perspectiva que sólo da el tiempo para que pueda apreciarse su verdadera dimensión. Es el caso de Cérvoles Celler, el reto que emprendió Tomàs Cusiné hace ya 20 años con el propósito de rendir homenaje a un territorio vinícola ancestral, recuperando una práctica que por entonces no propiciaba mayor interés en el mundo del vino: la viticultura de montaña