A finales de otoño y comienzos de inviernos hacemos los primeros pases en el viñedo para vendimiar aquellos racimos en estado óptimo de pasificación. En bodega obtenemos un mosto muy concentrado que fermentará en barricas de roble francés usadas. Un vino dedicado a dos generaciones, un homenaje a las madres y abuelas.