Gracias a su selectivo proceso, se han terminado por destilar los vinos que no se consideraban 'perfectos', lo que ha propiciado una doble identidad en la compañía, no sólo como productores de vino sino también de espirituosos. Desde entonces, esa filosofía se ha ido traspasando de generación a generación hasta llegar a manos de José Antonio Zarzana.