Conscientes de las virtudes y sabiendo que una variedad como la Sumoll ayuda a diferenciarse del resto de DO (y explica muy bien el paisaje que la ve nacer), cada vez más elaboradores están apostando por ella. La auténtica calidad de un vino se manifiesta en el efecto diferenciado que suscita. Los vinos excepcionales tienen ese algo que va mucho más allá de lo que somos capaces de percibir con los ojos, la nariz y el paladar.