Una bodega relativamente nueva que nace de un grupo de amigos con una misma pasión: el mundo del vino. Con el asesoramiento de dos de los más grandes enólogos, Peter Sisseck y Jèrôme Bougnaud. Su filosofía se basó en la apuesta por el terroir y la viticultura biodinámica. Es el hermano pequeño del Quinta Sardonia pero cada vez que lo catamos comprobamos lo grande que se hace con el paso del tiempo. Personalidad propia y carácter para un segundo vino con ambiciones de llegar a más.