El carácter, la profundidad, la frescura. Cada nueva añada, sus vinos renuevan el vínculo con su origen. 120 hectáreas están repartidas en un mosaico que refleja la riqueza de orientaciones y microclimas de Ábalos. De ellas obtienen lasuvas de tempranillo y de viura para elaborar vinos que reflejan con fidelidad el encanto del entorno. Vinos para catar, para comer con ellos, para disfrutar. Exponentes de una personalidad llena de raíces y futuro, experiencias inolvidables.